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viernes, 27 de febrero de 2009

Lección de ética

septiembre de 2007

El suboficial boliviano Mario Terán, que en octubre de 1967 asesinó al comandante Ernesto 'Che' Guevara en una escuela del poblado de La Higuera, recuperó la vista tras ser operado por médicos cubanos en un hospital de Bolivia donado por Cuba.

Las ideas, en la historia, generan acciones concretas que pueden ser de destrucción o de vida. Por lejos, los capitalistas vienen sacando ventaja en su tarea de imponer su orden de dominación perverso en relación al ser humano, y al ser Tierra. Sin embargo la misma historia nos trae lecciones de integridad para no perder la calma, para no perder la sensibilidad, para que con su brillo sigamos identificando cuál es el camino.

Terán debe su vista a los emisarios de la salud que siguen el ejemplo internacionalista del hombre a quien mató.

En 2004 el presidente cubano Fidel Castro lanzó una amplia campaña humanitaria continental que lleva el nombre de Operación Milagro, apoyada por Venezuela, que consiste en operar gratuitamente a los latinoamericanos pobres que sufren de cataratas y otras enfermedades oculares. En 30 meses, cerca de 600.000 personas de 28 países, incluso ciudadanos estadounidenses, recobraron la vista gracias al altruismo de los médicos cubanos. El objetivo anunciado es operar a 6 millones de personas para 2016.

La elección de Evo Morales como presidente de la República de Bolivia en diciembre de 2005 y su voluntad de emprender una política social destinada a mejorar el bienestar de una de las poblaciones más pobres del continente, ha permitido que los bolivianos accedieran al programa humanitario que lanzó Cuba. Cerca de 110.000 bolivianos han podido recobrar la vista sin pagar un solo centavo.

Mario Terán vive en la indigencia en Santa Cruz, y a partir de esta operación y sin haber pagado un centavo, dice el Granma: 'podrá apreciar los colores del cielo y de la selva, disfrutar la sonrisa de sus nietos y presenciar partidos de fútbol, pero seguramente jamás será capaz de ver la diferencia entre las ideas que lo llevaron a asesinar a un hombre a sangre fría y las de quien ordenaba a los médicos de su guerrilla que atendieran por igual a sus compañeros que a los enemigos'.

Podremos dudar de esta afirmación, pero no se pueden negar los hospitales que Cuba donó a Bolivia, inaugurados por Evo Morales, ni los miles de latinoamericanos que recobraron la vista, entre ellos ya 22.000 argentinos. Lo que no ha logrado ningún gobierno "democrático" de nuestros ejemplares países que no se dejaron influenciar por la atroz revolución... Poner los recursos que tiene el país (y en el caso de Cuba esos recursos son realmente pocos), al servicio de todos sus ciudadanos, pero mucho más, llegar al extremo de extenderlos al resto del mundo, en tremendo ejemplo de altruísmo.

(Esto sin hablar de los miles de alfabetizados y los miles de jóvenes que no tuvieron recursos para estudiar en las universidades de sus países y fueron becados para hacerlo en Cuba, de forma totalmente gratuita).

Faltan los ejemplos de solidaridad entre los hombres actuales, que deciden vivir para ganar todo el dinero posible, aunque ese mismo sea el dinero que les falta a los que mueren de pobreza (en latinoamérica, la mayor causa de muerte es la pobreza, especialmente por enfermedades curables).
En un pais donde nos sorprendemos de los picos de violencia a los que somos capaces de llegar, falta solidaridad. La solidaridad, para que sea efectiva, debe ser una política de Estado. De esa forma se logra lo que ha logrado Cuba, que podrá no ser "rica" (en relación al capital) pero que es digna por toda la indignidad de los países que la rodean.


http://www.rebelion.org/noticia.php?id=57017
http://www.operacionmilagro.org.ar/
http://www.abn.info.ve/noticia.php?articulo=105130&lee=16


Mario me recordó a Starosta, el idiota (como está cortado, que suenen mis aplausos al final ;-) )

lunes, 16 de febrero de 2009

Aplausos para el pueblo venezolano

En 17 de los 27 países que conforman la Unión Europea existe la figura de la reelección continua en sus respectivas Constituciones, tales como Alemania, Francia, el Reino Unido, España, Portugal, Italia, Suecia, Bélgica, Luxemburgo, Dinamarca, Países Bajos, Chipre, Eslovenia, Letonia, Eslovaquia, Estonia y Grecia, sin que nadie los califique de antidemocráticos por tener reelección continua.

Revolución y conciencia



Como todo el mundo sabe, en Venezuela se está llevando a cabo una revolución pacífica, sin tanques ni acorazados. El Gobierno bolivariano presidido por Hugo Chávez se ha propuesto sustituir el sistema capitalista dominante en su país por otro que se ha venido en llamar “socialismo del siglo XXI”.

Las diferencias con el ensayo socialista implantado tras la Revolución Soviética hace ahora casi cien años son evidentes. Al fin y al cabo, para eso está la historia, para aprender de los errores y las experiencias. ( Aunque, de todos modos, y frente a los detractores del “comunismo”, no hay que olvidar que aquél fue el primer experimento que se ha hecho en la humanidad de dar trabajo, asistencia sanitaria y educación a toda la población. Ninguna sociedad capitalista puede presentar antes ni después nada semejante.)

El Gobierno presidido por Chávez se esfuerza por instaurar en Venezuela el ideal de una sociedad socialista., utilizando y ampliando la democracia. La ha enriquecido con la teoría y, sobre todo, la práctica de un nuevo concepto, el de la democracia participativa. (Participar: tener parte en, tomar parte en, ser parte de). Participar no sólo en las elecciones cada cierto tiempo, sino en la continua elaboración de los proyectos y en las decisiones.

En esencia se trata de una tarea nada fácil, titánica, la de crear una nueva cultura, un nuevo sistema de valores: La cultura humanista de la solidaridad y la colaboración activas, de la paz y del servicio público, de la propiedad social del conocimiento. Frente a la cultura cainita de la conspiración y la intriga, de la explotación, la violencia y el lucro privado, de la comercialización de los conocimientos en beneficio de una minoría. En suma una cultura de creación de voluntad democrática, de ampliación de la horizontalidad de las relaciones personales, sociales, nacionales e internacionales, del respeto a la diferencia y a la pluralidad.


Dada la brevedad de esta exposición no pueden destacarse aquí los logros conseguidos en apenas seis años de gobierno chavista, puesto que los cuatro primeros bastante tuvo con defenderse de la hostilidad abierta e incluso intentos de golpes de Estado de la oposición. Pero sí me gustaría mencionar dos vicios heredados. En primer lugar, el de la corrupción, tan enraizada en las elites políticas y económicas de América Latina y en el capitalismo en general.


Sí, se habla de que la revolución bolivariana también adolece de comportamientos corruptos en sus filas y en el funcionariado del Estado. (Aunque nada comprable a la que en estos tiempos se está aireando en los medios del mundo capitalista, particularmente en los Estados Unidos o en España, pongamos por caso.) En segundo lugar, los problemas que parece plantear todavía la burocracia, que tanto obstaculizó los proyectos socialistas anteriores. La solución del Gobierno bolivariano ha sido la de dar poder a la base, a la mayoría social de los perjudicados por estos comportamientos asociales, creando organismos sociales de supervisión. El control se hace desde abajo, desde la base. A través de los consejos comunales, creados por la misma Constitución. Los municipios y comunidades elaboran los proyectos necesarios y controlan los gastos. Se consigue así una gestión social muy descentralizada, realizada por los ciudadanos afectados. De este modo, de receptores de órdenes y consignas, de objetos, de consumidores, como se dice en el capitalismo, han pasado a ser sujetos, a tener voz propia, a ser conscientes de sí mismos.

Ahora bien, para el triunfo de la revolución no basta con vencer en la calle. Su éxito depende de la toma del poder. Para eso se requiere que los movimientos de masas sean conscientes del objetivo de sus acciones. Para esto, a su vez, es necesaria la difusión de los objetivos en los medios de comunicación, la formación de nuevos valores y normas de comportamiento. La retórica es una disciplina importante de la revolución. Necesita de la palabra incendiaria.


Pero el cometido de los sistemas dominantes estriba en no permitir esa distribución de la retórica subversiva y en defenderse de ella. Para eso están la censura y la manipulación en todas sus formas, el entorpecimiento del acceso a las informaciones y conocimientos, la obstaculización de los contactos personales entre los ciudadanos, la criminalización de toda crítica, etc.

A pesar de mi corta experiencia personal, sí he podido constatar la importancia que la Revolución Bolivariana da a la información y a la comunicación, a la creación de autoconciencia. Tras el primer paso de la alfabetización, y con los grandes medios impresos y audiovisuales del país en manos de una oposición visceral a Chávez, esto es, al socialismo, el Gobierno bolivariano se ha lanzado a la creación febril de innumerables medios locales. Proliferan pequeños periódicos, revistas, folletos, etc.; radios y televisiones distribuidas por todas los pueblos y ciudades del país. Las numerosas Universidades Bolivarianas, de titularidad pública, tienen todas su Facultad de Comunicación. En ellas se está formando la generación de comunicadores de la nueva cultura, los profesionales que contribuyen a la ampliación de conciencia de sus conciudadanos, y, por ende, a su emancipación material y espiritual. Parece, pues, que el Gobierno Bolivariano se ha tomado muy en serio la necesidad de convertir la conciencia revolucionaria en conciencia dominante.


¿Para qué ocultar que si yo hubiera estado ahí también hubiera festejado?









Vicente Romano, comunicólogo, catedrático jubilado, ha realizado una amplia labor dedicada a analizar la relación entre cultura, comunicación y conciencia desde la Sociología, la Educación, las representaciones y funciones sociales, el desarrollo o la interculturalidad, hasta el uso que se hace del tiempo y del espacio para con los semejantes y el entorno natural y colectivo. Licenciado y doctor en Ciencias de la Información por la Complutense de Madrid, y doctor en Comunicación social cum laude por la Universidad de Münster (Alemania), ha ejercido como profesor e investigador en Alemania, Francia, Estados Unidos, Canadá y Brasil. Es autor de 15 libros en solitario y 11 en colaboración, además de trece capítulos de obras colectivas, 21 prólogos e introducciones, 130 artículos en revistas españolas y extranjeras, junto con más de 100 conferencias y ponencias en congresos y seminarios nacionales e internacionales. Entre sus principales obras se cuentan José Ortega ay Gasset, publikcista (1976), El tiempo y el espacio en la comunicación. La razón pervertida /1998), Estampas (2004) Ecología de la comunicación (2004), La intoxicación lingüística. El uso perverso de la lengua (2007) y Sociogénesis de las brujas. El origen de la discriminación de la mujer (2007). Su obra divulgativa La formación de la mentalidad sumisa (1993) alcanzó gran popularidad. Sen ha hecho 10 ediciones en España ay América Latina, además de traducirse al italiano y al portugués. También tien obras publicadas en inglés y alemán Sin embargo, a esta vasta producción personal se añaden sus 57 traducciones de algunos de los científicos y pensadores contemporáneos más sobresalientes.

martes, 23 de diciembre de 2008

Qué buena forma de iniciar el año

Bolivia va a empezar el año con un territorio declarado libre de analfabetismo.

Y con nosotrxs. :-)

El 13 de diciembre la Unesco declaró a Bolivia Territorio Libre de Analfabetismo.
Primero por supuesto fue Cuba en 1962.
Venezuela en 2005.

Qué buenísimo.

abrir los ojos

Abrir los ojos para soñar. Soñar para estar despiertas.
Despertar para ver el mundo
más acá, mucho más acá

de la realidad.