miércoles, 25 de agosto de 2010

Camino

Para moverme yo puedo caminar

puedo caminar cuando hace frío

puedo caminar al sol.

Las piernas no tienen pereza

si está decidido el corazón.

Hay que caminar mucho,

mucho mucho, para cansarse.


En cambio, no puedo trepar

como los gatos

(un poco más torpemente sí,

si es necesario).

Los saltos son, de igual manera

bastante pobres

y volar no puedo, a simple vista.


Cuando camino, cinco pasos

dejan atrás la cocina

veinte pasos la puerta de calle

y en cincuenta ya puedo dejar

una parte de mi vida.


Hay cosas que no todos las caminan.

Yo prefiero caminar el tiempo

el amor

las decepciones.

Yo prefiero caminar

y eso a veces me aleja.

Pero a veces me acerca.


Un pie deja atrás al otro

y el otro a éste.

Parece que se corren:

no corren, se caminan.

Ahuecan el futuro

transcurren una historia

que es mía y es de otros.


Yo para moverme puedo caminar

y siempre quiero.

Más pereza da esperar

que algo me mueva.

Que me mueva el viento

la corriente

es improbable.

Prefiero decidir yo misma

y con los pies.


Me voy a ir

de lo oscuro

del irrespeto.

Me voy a ir, del olvido

de lo violento.

Me voy a ir, despacio

sin hacer ruido

(que también lo puedo)

caminando.

jueves, 19 de agosto de 2010

Con movimientos

rápidos y delicados
cada palabra
se desprende
de sus vestidos,
se desnuda en el papel.

Y se queda ahí
sin nada que decir.


Hernán Jaeggi

abrir los ojos

Abrir los ojos para soñar. Soñar para estar despiertas.
Despertar para ver el mundo
más acá, mucho más acá

de la realidad.